Tras una profunda reflexión sobre la función del símbolo y de las estructuras simbólicas a lo largo de nuestra historia artística, filosófica y literaria, esta obra analiza la naturaleza y el origen del símbolo religioso, abordado desde el punto de vista de su intencionalidad y de su dimensión ritual y mítica que, al igual que todo proceso simbólico, estructura, articula y sostiene la experiencia vital. Emerge una visión dialéctica del simbolismo, que exige el lenguaje para ser explícitamente religioso, esto es, consciente de lo sagrado como tal. El lenguaje religioso revela a su vez un carácter "paradójico" y simbólico por su referencia a una realidad transobjetiva y ontológica.