Las tormentas de fuego principiaron en la Segunda Guerra Mundial a finales de julio de 1943, desencadenando sobre Hamburgo la furia de la Operación Gomorra, así denominada por la ciudad que el Señor destruyó con una lluvia de fuego, como castigo por su iniquidad, tal, como se recoge en el Génesis, y terminaron con la Operación Trueno, que destruyó a la bella ciudad de Dresde, unos 70 días antes de terminar la guerra.