Del mismo modo que el planeta que habitamos, nuestra esencia también conlleva distintas capas. Es por ello que Carlos trata de comprender las suyas propias y de abrazarlas. Corteza, manto y núcleo son su recorrido ensalzando entereza y vitalidad. Desde lo más obvio y a veces superficial como el entorno, los presagios o las casualidades hasta lo más profundo e íntimo como la libertad, la ternura o los deseos pasando por la evitación, las dudas y la supervivencia; estamos ante un viaje a nuestro centro