Sinopsis de Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos
En este libro encontramos al hombre renacentista que fue John Berger. Pintor, poeta, activista político, novelista.Todo ello mostrado con una gran riqueza emocional.
Combinando la soberbia profundidad de sus ensayos y críticas artísticas con la riqueza emocional de su ficción y su poesía, en esta obra John Berger vuelve por primera vez la lente de su arte sobre sí mismo. Así, se concentra en sus emociones personales y su vida y se cuestiona sobre ciertos aspectos tan trascendentales como ¿qué es lo que nos lleva a amar? Berger vuelve a mostrarnos otra manera de ver, ofreciéndonos, además, una magnífica declaración acerca del enfrentamiento entre la devastación y el amor en nuestro mundo.
Ficha técnica
Traductor: Pilar Vzquez Çlvarez
Ilustrador: Leticia Ruifernandez
Editorial: Nordica
ISBN: 9788416830763
Idioma: Castellano
Número de páginas: 208
Tiempo de lectura:
4h 54m
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 11/09/2017
Año de edición: 2017
Plaza de edición: Madrid
Alto: 21.0 cm
Ancho: 15.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por John Berger
No es fácil calificar a alguien como John Berger (1926-2017): historiador del arte, novelista, poeta, pintor y periodista, fue, por encima de todo, escritor, así como una de las voces críticas más influyentes y originales del mundo contemporáneo. A través de una prosa que brilló por su sensibilidad poética y su inquebrantable compromiso político, dedicó su vida a explorar las conexiones secretas entre el arte y la resistencia, la experiencia campesina y la modernidad, la vida, la sensualidad, la memoria y la muerte. Formado como pintor en la Central School of Arts de Londres, en 1962 abandonó Inglaterra para instalarse en un pequeño pueblo de los Alpes franceses, desde donde produjo una obra vasta y diversa que abarca novelas, poemas, ensayos, obras de teatro, películas, colaboraciones fotográficas y performances, y a través de la cual revolucionó nuestra forma de relacionarnos con la historia del arte y plasmó su compromiso con el campesinado europeo. Al fijar su mirada en la dignidad humana para convertirse, según sus propias palabras, en un «secretario de la muerte» que escarbaba en su archivo para rescatar historias del olvido y analizar el poder que las imágenes tienen sobre nosotros, Berger nos enseñó a ver con una profundidad y una empatía que siguen resultando imprescindibles.