Los hijos del balón representan la esperanza de todo un continente. Es el relato de una generación a través de una pasión: el fútbol.Con ocasión de la primera Copa del Mundo organizada en tierra africana, once autores se han prestado al juego y nos ofrecen, cada uno de ellos, un relato en el que el balon ocupa un lugar especial. Los once escritores reunidos en esta antologia son de Africa y del mundo entero. Proceden de Argelia, de Marruecos, de Yibuti, del Congo, de Sudan, de Togo, de Nigeria, de la isla Mauricio y de Sudafrica. Tanto si viven en Lome o en Los Angeles, en Paris, en Barcelona, en Berlin o en Lagos, todos sienten una autentica pasion por el futbol. Algunos autores han sido verdaderos jugadores; otros, aficionados de domingo, expertos escribidores en materia futbolistica. Reunidos y presentados por el escritor Abdourahman A. Waberi, esos relatos son otros tantos rostros del continente africano: desde los niños que juegan al futbol en el polvo de las calles hasta los jugadores profesionales que sueñan en grandes clubs europeos, pasando por los sobrecalentados hinchas.
Après la décolonisation, Djibouti, « confetti de l''Empire français », ancien comptoir pris en étau entre Éthiopie, Somalie et Érythrée, à l''embouchure de la mer Rouge, tâtonne à la recherche de son
Abdourahman A. Waberi promene son cahier nomade dans le paysage de Djibouti. Composant le deuxieme recueil d''une trilogie sur Djibouti, entre Pays sans Ombre et Balbala, voici treize nouvelles, treize caravanes venues de ce pays sans ombre mi-reel, mi-reve. Waberi fait la chronique de sa terre africaine depuis le temps ou le general-president venu de France visitait ce " confetti de l''Empire " et se souvient de l''epoque heureuse ou sept salles de cinema faisaient rever les Djiboutiens, ou son pere exorcisait la nuit de son chant. Aujourd''hui les assemblees sont des tours de Babel ou chacun y va de son dialecte, les presidents promettent des jeux et des mots a des foules exsangues, et il ne reste plus que les gouteurs d''etoiles et les guetteurs de l''horizon pour nous raconter la legende du sommeil nomade.
Abdourahman Waberi recuerda el desierto movedizo de Yibuti, el Mar Rojo, la playa de La Siesta, las casas de chapa de aluminio de su barrio, su inmensa soledad y las figuras que dejaron en él una huella indeleble: Papa el Tallo, que vendia baratijas a los turistas, su madre Zahra, temblorosa, dura, silenciosa, su abuela apodada Cochise en homenaje al jefe indio porque mandaba en la familia, la criada Ladane, de la que estaba secretamente enamorado. Cuenta la tragedia, el momento que lo puso todo patas arriba, y la lucha que siguio, convirtiendole en un hombre que conoce el precio de la poesia, del silencio y de la libertad, un hombre que todavia baila.