Ana María Saldaña FernándezEl faro te observa atentamente por la noche Vigila la fuerza y la furia de tus olas Para evitar que tus entrañas Sean el eterno reposo de los pescadores; Para evitar que tus garras Se traguen almas humanas. Es como un lucero Que alumbra de este a oeste, De norte a sur. Es la linterna Que la costa maneja a su antojo. De dia todo es distinto: El, altivo en su pedestal, Tu, tranquilo, meciendote de un lado para otro.