Sin duda para conocer los parajes frecuentados por su amigo el pintor Friedrich y tantas veces representados en sus cuadros, Carl Gustav Carus viaja la isla de Rügen en 1819 y recoge de este viaje ciertas visiones de la naturaleza. Su relato consigue comunicar lo esencial de estos efectos al lector de hoy, que siente como algo muy próximo y actual las preocupaciones y los anhelos de Carus y de los grandes espíritus románticos.
Científico, pintor, médico y naturalista, las Cartas sobre la pintura de paisaje de Carus desbordan los límites de una canónica artística al uso y nos sitúan en el centro de la concepción románica de la naturaleza. No solo porque exponen con precision -no exenta de los recursos retoricos de epoca- las ideas centrales del paisajismo romantico de la primera mitad del siglo XVIII, tambien porque establecen con nitidez la relacion entre arte, estetica y ciencia, y , en todos los casos, la relacion del hombre con la naturaleza. En palabras de Carus: "por ellas y mediante ellas se esclarece al hombre el mundo en su conjunto".