Hija del padre de todos los dioses y criatura de extraordinaria belleza, Helena es uno de los personajes más conocidos de la literatura clásica, inspirador de numerosos relatos y leyendas. La Ilíada y la Odisea, naturalmente, pero tambien dos celebres episodios de la Eneida, las tragedias de Esquilo y Euripides, un drama satirico de Sofocles y dos palinodias de Estesicoro. Su belleza fue cantada por Safo y por Alceo, recordada por Herodoto en su Historia y por Hesiodo en el Catalogo de las mujeres. Su leyenda goza de una notable fortuna en el Oriente bizantino y, como modelo de mujer seductora, atraviesa el Medievo para renacer en tiempos mas recientes en el Fausto de Goethe y en las operas y las musicas de Gluck, Berlioz y Saint-Saens. A comienzos del siglo XX, una Helena callada y serena como la luna, sobre el fuego y la sangre aparece retratada en los Poemi conviviali de Giovanni Pascoli, mientras su imagen, influida por el psicoanalisis, es celebrada en la obra de Hofmannsthal a la que puso musica Strauss. El rostro de Helena y el relato de su historia cambian a lo largo del tiempo y se desmenuzan de version en version: ¿es Helena la infiel causante de la guerra de Troya, o es la mujer de Esparta ligada a las fiestas de la primavera y a la esposa de mayo? ¿Es una diosa o un daimon? ¿Es una meretriz o una mujer seductora? ¿Es una o son dos? Todos conocen el mito de la bella Helena, o, al menos, creen que lo conocen. No obstante, con el mito siempre merece la pena volver a empezar. Asi, de la mano del relato, el ensayo y la iconografia, el lector se adentrara e