Desde que en 1995 publicara ADNALOY, poemario agradecido por los lectores, a César Tomé sólo se le ha podido leer a través de poemas sueltos en revistas y libros colectivos. Dichos poemas, aunque permiten apreciar la evolución del autor, no muestran una visión amplia de su poesía, como ocurre en un libro enteramente propio. Ahora nos tienta con este título, en el que aparece resaltado el insinuante TU, detalle suficiente para saber de entrada el tema de su lírica. Un poemario que no toma la temperatura al amor -tan presente en su escritura- sino que se siente inmerso en él, que goza y padece la fiebre de estar amando, que a veces se quema con su fuego y otras teme el frío de la soledad. Versos que visualizan el poeta que es C. Tomé, con un lenguaje propio y moderno.
Se trata de un poemario compuesto de dos partes muy diferentes en cuanto a estilo,pero complementarias. La primera composición actúa como decorado de la segunda. Y celebra un claro homenaje a la piedra, tan presente. La segunda composición representa la obra. Y es, sencillamente, un paseo nacido del contacto y la contemplación de Lerma. Un paseo que comienza su andadura en el momento que nuestra mirada atrapa su silueta. Sobre todo, por sus tramos norte y noroeste. Cada poema, aderezado con detalles referentes a vivencias, costumbres, personajes, sentimientos, nos acerca a una zona deterinada de la Villa. Cada verso, nada caprichoso, bien pudiera ser una voz diferente y personal: tantas voces como versos tiene uno de los poemas. Pero no, solo es la del paseante enamorado que llevamos dentro.