Para muchas españolas, la democracia llegó más tarde. Sus tiempos de libertad no coincidieron con el de los demás españoles, que veían cómo se liberaban de los restos de una cruel y trasnochada dictadura, mientras ellas eran sometidas a torturas, degradaciones inhumanas, venta de sus hijos por ordenes religiosas y a soportar las ultimas inercias de una sociedad sin libertades. Han tenido que pasar muchos años, demasiados, para rescatar ahora del olvido la historia de aquellas mujeres que, a pesar de una flamante constitucion democratica, tuvieron que tragarse humillaciones, miedos y una asfixiante represion que hoy resulta inconcebible.
Leo "Te la quitaré aunque esté muerto" (ediciones Eride), un relato, breve pero intenso, de la escritora Consuelo García del Cid (Barcelona, 1958), autora a la que muchos recordarán por la polvareda que no ha mucho provoco con su investigacion sobre las que ella llamo "Las desterradas hijas de Eva". Tambien el relato "Te la quitare aunque este muerto" lleva a reflexionar por la singular historia de amor que cuenta y que protagonizan Alba y Pablo. Ella, una empresaria de exito y el, su socio, un homosexual que, enfermo del SIDA, es internado en un hospital hasta su muerte. Importante: Hay que situar la accion en 1995 cuando el SIDA no solo era mortal sino que producia rechazo social. No quiero destripar la peripecia, pero si avanzare que Alba deja todo, marido y empresa, para estar al lado del socio hasta el final. Y hasta mas alla, porque, cumpliendo un sueño, viajara despues a Tanger donde, contactando con el escritor Mohamed Chukri ( Marruecos,1935/2003), fija nuevo rumbo a su vida. Un detalle: La portada es una foto de Pere Manubens del incendio que arraso el Teatro Liceo de Barcelona la mañana del 31/01/1994. Justo, hace ahora 20 años. Y es que en la historia juega su papel el Liceo porque Alba y Pablo, socios, comparten el palco nº 1 en el que cuelga una foto de Montserrat Caballe joven en "Madame Buterfly". Curiosamente, ese cuadro se salvo del fuego porque, una noche, Pablo se lo habia llevado a su casa. Y no cuento mas. Mejor que lean a Consuelo Garcia Cid en "Te la quitare aunque este muerto". A lo mejor, hasta algun lector encuentra el anillo magico que puede solucionar una vida. O dos.Javier de Montini
“Chicho Gordillo es una especie de billete de quinientos euros que le cae bien a todo el mundo y que solo te ponen pegas cuando vas a cambiarlo. Claro que, ¿por quién se podría cambiar a Chicho Gordi
Vega Mouriscot no existe. Es una mujer invisible, sin pasado ni futuro que ha decidido dedicarse al insólito oficio de escribir los libros que otros firman. Su vida misteriosa y retirada se trastoca cuando su ultimo cliente, un millonario excentrico y solitario, se obsesiona con ella y decide descubrir su verdadera identidad. Entonces es cuando surge la extraña conexion entre su singular apellido y la Villa de Mouriscot, el hotel de Biarritz donde Alfonso XIII y Maria Eugenia de Battemberg se citaban de forma clandestina durante el exilio frances del monarca.
Lo llamaron Patronato de Protección a la Mujer, pero aquellas paredes escondieron, incluso bien entrada la democracia, prisiones encubiertas para mujeres consideradas menores de edad hasta los 25 años. Con la apariencia de conventos, aquellas carceles camufladas privaban de libertad, se explotaba con trabajos clandestinos y servia de transito para aquellas mujeres consideradas rebeldes a las que se ingresaba en manicomios. Seres humanos cuyo unico delito, su unico pecado, fue pertenecer a familias desestructuradas, ser victimas de violaciones, de abandono o de la miseria. Muchas de ellas encerradas en aquellos centros religiosos solo por pensar diferente,