Daniel Barredo (Bilbao, 1981), cursa un doctorado en Periodismo con una tesis centrada en el tabú de la monarquía española. Es licenciado en Filología Hispánica y licenciado en Comunicación Audiovisual; ha trabajado como camarero, como periodista, como cocinero y como profesor. Ganador del premio Federico Garcia Lorca de poesia (2008), finalista del I Premio Internacional de Novela Breve Oscar Wilde de Ediciones Irreverentes (2011), ha publicado los poemarios "El fruto del deseo" (Dauro, 2003), y "Oda a la miseria" (Point de Lunettes, 2009). Su primera novela, "El viaje a Budapest" (Berenice, 2012) obtuvo el premio Andalucia Joven de Narrativa. "La rebelion de las tortugas" (premio Plan Joven de Narrativa del Ayuntamiento de Granada) es su segunda novela.
El viaje a Budapest retrata la vida de un joven que se ha fijado como meta sobrevivir sin renunciar a sus sueños. Para ello, a menudo se ve obligado a alquilar su cuerpo a mujeres mayores, a robar en los hipermercados, a estafar, chantajear y mentir. Paradojicamente estas hazañas no son una escapatoria hedonista: representan una de las pocas salidas ante una sociedad que, construida sobre permanentes mensajes persuasivos que solo funcionan de forma espectacular, frustra al individuo con el aplazamiento sine die de su realizacion. Su personaje principal, heroe que parece sacado de la novela picaresca o de una pelicula neorrealista, simboliza la rabia y la esperanza de unos jovenes a los que les han prometido un futuro brillante que normalmente termina en la cola del paro o ,con suerte, hipotecado en un trabajo basura.Daniel Barredo, ganador del PREMIO ANDALUCIA JOVEN DE NARRATIVA 2011, utiliza un lenguaje aspero, obsceno, libre de tabus, y la amoralidad como refugio para reflejar la angustia de un ser humano nuevo, desestructurado, abandonado en mitad de un paramo de ilusiones. Ante el vaciado de expectativas, la aceptacion del otro, la defensa de la sexualidad, la destruccion de los roles tradicionales y de los estereotipos, la busqueda del yo o el retorno a los sentimientos configuran las claves de una novela que viaja desde el realismo sucio y descarnado a la utopia.
La monarquía española está sufriendo su primera gran crisis entre las recientes convulsiones de la institución, las muestras de impopularidad y la necesidad social de transparencia. Sin embargo, aún sigue inspirando cierto "miedo escenico" desde el punto de vista informativo. Este libro examina, por primera vez en la historia de la democracia, las opacas herramientas comunicacionales de la monarquia española. Daniel Barredo ha evaluado casi cuatro mil contenidos periodisticos y como resultado principal de esta investigacion, que ha tenido que sortear la opacidad de los gestores de la Casa del Rey, se muestra el proceso de construccion del llamado "tabu de la expresividad real", el cual sintetiza la mayor parte de la actividad comunicacional de Juan Carlos I. El rol del rey como arbitro simbolico, encargado por la Constitucion Española, obliga al titular de la Corona a organizar una informacion fuertemente tabuizada y estereotipada. Ese tabu parte de un contexto previo: don Juan Carlos, al heredar el poder del dictador Francisco Franco, adquirio asimismo algunas de las propiedades simbolicas asociadas a la jefatura de Estado, como el silencio representativo o el miedo de los comunicadores. Aunque nos cueste creerlo, todavia hoy la monarquia española -que posee una estructura similar a la de la Iglesia catolica- mantiene vigente parte de una raiz simbolica que entronca con el tabu del miedo al soberano de la sociologia clasica, o el caracter sagrado atribuido al monarca desde la propia Constitucion Española de 1876. Las siguientes paginas tambien aportan algunas claves para entender la adaptacion contemporanea de la Corona como una marca corporativa patrimonial, segun la definicion dada por algunos estudiosos sobre las monarquias britanica y sueca. Don Juan Carlos, en ese esquema anclado al capitalismo y a la mercadotecnia, escenifica una comunicacion controlada, en la que se improvisa incluso la espontaneidad; el fin de la Corona no es informar, sino persuadir de la necesidad de su existencia, porque solo a traves de esa logica puede conseguir su objetivo principal: sobrevivir.