«Tardé años en recuperarme del estado somnoliento en el que ciertas partes del cuerpo se me sumieron. Los ojos vacíos, inmóviles debajo de los blandos arcos de los párpados; y las piernas rígidas y p
Noviembre (2000), reunidos en esta Trilogía del dolor. Con estos tres títulos fundamentales, Mella se dio a conocer y sacudió la conciencia de su país, alcanzando traducciones y ediciones en el exterior, gracias a un realismo sucio propio de aquellos
Daniel Mella, nacido en febrero de 1976 en Montevideo, es una de las figuras clave de la literatura contemporánea uruguaya. Volvió a la escritura tras un decenio de silencio. El libro de relatos Lava (2013, de próxima publicación en Comba) le valió el Premio Bartolomé Hidalgo de Narrativa, el más prestigioso de su país, y la presente novela, El hermano mayor (2016), el aplauso unánime de lectores y crítica. Debutó a los veintiún años con la novela Pogo (1997), a la que siguieron Derretimiento (1998) y Noviembre (2000). Ha participado en numerosas antologías y es colaborador habitual del suplemento cultural del diario El País y de Revista Lento. La muerte del hermano de Daniel Mella en el verano de 2014, uno de los más tormentosos de los que se tienen noticia en Uruguay, marca el inicio de esta intensa novela en que el autor se adentra en el círculo familiar, en su propio yo. La escritura emerge como único remedio para romper con el territorio de los padres y alcanzar una mezcla de confesión y redención personal. «Los que se morían antes de tiempo eran siempre los más felices o los más talentosos», dice en el vano intento de entender por qué el rayo aquel cayó donde estaba su hermano y no, por ejemplo, donde él estaba. Mella tira de la memoria para explorar el vínculo que lo unía al hermano y el modo en que esa muerte afectará al resto de la familia. Las obsesiones y el pasado cobrarán presencia también, en una obra que el autor consigue que no resulte triste, sino absorbente. «Su prosa, por lo general estupenda, alcanza aquí las más altas cotas de excelencia.» (El Observador) «Mella convirtió el dolor en una obra brillante, auténtica y tremendamente honesta.» (El País)
El descanso frustrado de una pareja en el sur de Chile, una niña ciega, la memoria de los familiares más excéntricos o el aliento de una mujer tras dar a luz, son algunas de las historias que conforman Lava, minuciosos retratos de una sociedad en sigilosa erupción. «El estilo equilibra una zona de misterio, con la claridad para definir personajes o entornos», destaca Elvio Gandolfo. Los siete relatos comparten un mismo aura, una «inquietante mezcla de inocencia y salvajismo, de amor y violencia, que parece recordarnos que el otro, por próximo que sea, es siempre un extraño», en palabras de Soledad Platero. Esta tensión se dispara en distintos escenarios que, paradójicamente, contribuyen en la construcción de un mundo propio que hace de Daniel Mella un autor de referencia.