Desde los tiempos de Sangre fácil (1984), su primer largometraje, los hermanos Joel y Ethan Coen se han convertido en un caso aparte en el contexto del cine norteamericano actual. Trabajan juntos en todos los niveles de la fabricacion del filme, del guion al montaje, de una manera casi artesanal, lo cual les ha permitido conservar su autonomia en el seno del sistema. Pero a la vez su estetica, a medio camino entre Hollywood y el cine independiente, no seria la que es sin el poder economico de las grandes compañias que distribuyen sus peliculas. Es una situacion privilegiada, pues pocos son los cineastas capaces de conservar su integridad artistica en sus tratos con Hollywood. Sin embargo, tambien se trata de un pacto singular, consistente en sacrificar algunos miles de dolares del presupuesto a cambio de mantener un alto grado de independencia creativa ante el creciente conformismo de la industria.