La publicación de las Memorias del P. Gumersindo -un diario de la asistencia espiritual que ejerció con los reos, condenados a muerte en la prisión de Zaragoza, desde 1937 a 1941- sucede finalmente despues de una larga espera (mas de cinmcuenta años), dando asi cumplimiento, sobre todo, al deseo del autor manifestado claramente a traves de dichas Memorias. Esta publicacion es tambien un deber de justicia con las victimas que aparecen en ella, muertas por causas puramente politicas, cuyos familiares directos viven todavia. Si algo se desprende con absoluta claridad de la lectura de las Memorias es que en aquel tiempo no fueron posibles ni la justicia ni la verdad. Por eso este testimonio repara, en alguna medida, aquella justicia y verdad irrealizables entonces por tantos motivos, y que la mayoria, en las dos Españas, no supo o no pudo ver y entender. (...)