Un clásico contemporáneo sobre la fragilidad de las decisiones. Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearia: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener una primera y ultima aventura: una de nombre Melanie.Ademas, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry, un chico aun menor de edad, anormalmente maduro y encendidamente sensible, que esta enfermo de leucemia. Asumiendo las consecuencias ultimas de la fe en la que sus padres, testigos de Jehova, lo han criado, Adam esta resuelto a rechazar la transfusion que le salvaria la vida. Fiona decide sobre la causa de acuerdo con la Ley del Menor.Ian McEwan compone una novela gracil y armoniosa, clasica en el mejor sentido de la palabra, que juega su partida en el terreno genuino de la escritura mas indagadora: el de los dilemas eticos y las responsabilidades morales. La ley del menor habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de las decisiones y sus consecuencias sobre nosotros y los demas; de la busqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando estos se nos escapan de las manos.