Who is Sei Shonagon? The tenth-century author of The Pillow Book? A woman of mixed-race parentage, surviving life in modern Japan? Or a voice from behind a screen, reaching across centuries, linking them both? Just off a fashionable street in the upbeat heart of contemporary Tokyo, lies a fragment of another age - an old incense shop. Above it, in a room furnished with nothing but a simple paper screen, guests come to speak with the woman known as 'Sei Shonagon', hoping to find answers to the mysteries of their own bizarre lives. 'Sei Shonagon' seeks out beauty where she can find it - whether in her memories, or in traditional Japanese culture. As she grows older, the need to understand what she sees around her becomes a personal odyssey that affects the lives of everyone she encounters. As beautiful as a Haiku, as gripping as a psychological thriller, My Name is Sei Shonagon introduces a new writer of major talent.
En la caótica ciudad de Tokio hay una habitación situada sobre una tienda de incienso en la que una misteriosa mujer escucha detrás de un biombo las palabras de cualquier desconocido que se acerque hasta ella. Y todos abandonan el lugar extrañamente reconfortados. Sólo un joven francés, apasionado por los jardines nipones, llegará a descubrir y a amar a la verdadera Sei Shonagon, una mujer de carácter independiente que se enfrenta a los designios del jefe de la familia. “Capta con riqueza la magnética relación que existe en la ciudad entre el consumismo contemporáneo y sus tradiciones firmemente enraizadas en el mundo antiguo.”
En la caótica ciudad de Tokio hay una habitación situada sobre una tienda de incienso en la que una misteriosa mujer escucha detrás de un biombo las palabras de cualquier extraño que se acerque hasta ella. Y todos abandonan el lugar extrañamente reconfortados. Sólo un joven francés apasionado por los jardines nipones llegará a descubrir y a amar a la verdadera Sei Sho - nagon, una joven que tras quedarse huérfana tuvo que trasladarse de Estados Unidos aJapón y aprender a adaptarse a la rigidez de su nueva vida.