En el hall de un pequeño hotel parisino, Fermín Abarca, veintitantos, y Sira Beauvoir, apenas quince, sucumben a un amor irremediable en el preciso instante en que sus miradas se tropiezan. Casi cuarenta años más tarde él se queda sin habla, sumiéndose en una mudez desconcertante que se prolonga durante casi un lustro. ¿Desamor?, ¿enfermedad?, ¿tedio?, ¿venganza?, estas y otras preguntas atormentan el alma de Sira hasta que una tarde bulliciosa de nieves descubre unos ojos desconocidos que la observan, y que terminarán abocándola a un enamoramiento no deseado. El ladrón de hortensias es una historia de amor, desamor, deseo, venganza y otras pasiones de gentes normales. Ambientada a mediados del siglo XX en París y Oviedo, a la que el autor llama Antigua, es una novela costumbrista, con pinceladas de humor y de realismo mágico, que evoca la vida de la época en una capital provinciana. Junto a sus dos personajes principales brillan con luz propia la abuela infinita, un ser centenario y medio demente que en la segunda parte del relato narra en primera persona sus recuerdos, y Ángela, la única hija del matrimonio, que es quien se encarga de desvelar en la parte final los enigmas últimos de la historia. Ambas confieren a la narración un atractivo al que el lector no puede escapar.
Coco, la joven protagonista de esta novela, es una mujer marcada por una existencia vulgar, que ocupa sus días en vagar de forma liviana por la vida, sin un amor o una causa digna a los que entregarse. Un acontecimiento fatal la muerte de su hermana Elena la sumerge en una peregrinaje sorprendente a las entrañas familiares y la empuja a seguir a su cuñado Sebas al corazón de África, en un viaje inesperado que marcará el resto de sus días. Allí, mientras Coco termina de descubrir la personalidad enigmática de su difunta hermana, a través de la lectura de los escritos en los que ésta adelantó el futuro, la sorprenderá una de las dramáticas masacres étnicas habituales en esos parajes, lo que confiere al relato un final inesperado. Secretos que me visitaron en octubre, la primera novela de Jesús Diego-Somonte, es una obra en la que imaginación y realidad se dan la mano para realizar una hermosa descripción de las relaciones familiares de una saga marcada por la desgracia de las muertes tempranas, resultando al tiempo una crónica fiel de un mundo olvidado.