Más que un retiro de verano, lo que Álex sufre en aquel chalé caprichoso es un ajetreo turbador: la arena, el oleaje, la madre entrometida, las cenas en familia y el tic tac de las horas impiden que se concentre en la ponencia que debe escribir antes de septiembre sobre el escritor judio Edmond Jabes y la cuestion de la identidad. El sentimiento de agitacion desaparece, sin embargo, cuando llega su hermano acompañado de la chica, como la nombra su madre, una amiga, quiza su nueva pareja, con quien, a traves de la lectura de la ponencia, encontrara algo mas que una afinidad intelectual.