Más que analizar la fascinación que el planeta rojo ejerce sobre espíritus curiosos e imaginativos desde tiempos inmemoriales, este libro la contagia o, si la condición es preexistente, la agudiza. Alcanzada y desplazada ya la Luna, anterior destino predilecto de ficciones literarias y anhelos científicos, Marte es ahora el objetivo, la obsesión. Durante esta variada travesía, con escalas literarias, fílmicas, televisivas, radiofónicas, musicales, astronómicas y, faltaba más, cienciaficcionales, se proyectan imágenes de la historia espacial, de la exploración marciana, de lo que podrá ser el futuro de la humanidad cuando empecemos a colonizar el cosmos. Se ofrece asimismo al viajero una visita guiada a los momentos estelares de lo marciano en su ya larga relación con lo humano: a cuanto hay de real, a cuanto hay de fantástico y a cuanto hay de enigmático.
A lo largo del último cuarto del siglo XX el cine mexicano sufrió numerosas transformaciones. Pasó de una muerte que se daba por segura a un renacimiento no del todo logrado. Nadie sabe si nuestro cine actual es un zombi desalmado o una criatura nueva y sana. En opinion del autor de este libro, a eso obedece su recurrente inestabilidad: el cine mexicano esta vivo en cada pelicula que se estrena, pero no sobrevive como industria, pues a duras penas se filman veinte largometrajes anuales. El cine mexicano de hoy es, segun Coria, un cinema inestable porque no es industrial a pesar de ciertos exitos; un cinema inestable que ha ganado relativa popularidad pero al que le resulta esquiva la taquilla; un cinema inestable que confia mucho en la magia del marketing y casi nada en la cinematografica; un cinema inestable que carece de una estetica propia, a diferencia de su epoca dorada de antaño, cuando al menos se embriagaba con la luz de sus ficciones y de sus generos exitosos. Aqui se examina el reverso de tal inestabilidad: las razones que dieron origen a los mitos de este cine, a su pensamiento visual y a su elaborado diseño, en medio de una penumbra que le fue propicia para crear una industria de alcances continentales, basada en sueños de personalidades especificas que apostaron su vida por el cine. De entre esas figuras definitivas de nuestra cinematografia, se analiza en estas paginas la obra de directores legendarios como el mitico Indio Fernandez, el perfeccionista Roberto Gavaldon, el retratista del alma mexicana Alejandro Galindo, el habil narrador Rogelio A. Gonzalez y el cineasta del pueblo Ismael Rodriguez. Asimismo, se hace un repaso critico de las ultimas tendencias del cine mexicano, al que le convendria embriagarse de nuevo con esas iluminaciones que antes vio, vivio e imagino.