Con Despeñaperros (y por Despeñaperros) retorna a su tierra y a la novela José María Vaz de Soto, que en los últimos años sólo estuvo aquí en las enciclopedias y en los manuales de Historia de la Literatura. Autor de media docena de novelas, en su dia y en "Insula" el critico Rafael Conte lo saludo como a "uno de los valores mas solidos de nuestra joven narrativa". Y Joaquin Marco señalo que intentaba darle un giro a nuestra novela hacia el campo del pensamiento. Vaz es un hombre, calidad, cualidad o menester en apariencia predicable de todo hombre, pero no tan frecuente en muchos de los libros al uso. Gonzalo Sobejano recurre para la explicacion de los relatos del autor a un verso de Quevedo: "que la contradiccion es compañia". Y es que la vida del protagonista es tambien aqui contradiccion e insatisfaccion. ¿Por que? se pregunta. Y mas: ¿Tiene remedio? No lo hallaremos en la novela, historia de una depresion. Pero tampoco es obra pesimista: contar una depresion es una forma de salir de ella, mostrar los caminos es señalar por donde no debemos ir; la peripecia individual del personaje es tambien espejo en el que pueden mirarse muchos españoles de hoy, porque sin ser esa su intencion la novela salta mas alla de lo puramente personal. Y todo eso en un lenguaje de impecable factura y con un dominio del dialogo referido o estilo indirecto sin duda notable. La novela es ganadora del premio Andalucia y el estudio preliminar corre a cargo de Victor Marque Reviriego.