Cuando somos niños, a todos nos encanta la Navidad. Pero ¿ y los adultos ?. Nosotros, los "mayores", hoy como antaño, nos ilusionamos con la lotería, imaginándonos millonarios y felices; nos empachamos en festines deliciosos, nos reunimos, nos felicitamos. Cambian las formas: antes nos mandábamos tarjetas de Ferrándiz, ahora mensajes sms, pero es lo mismo. Muchísimos adultos, creyentes o no, adoramos la Navidad. Y sí, nos encantaría leer un buen relato de Nochebuena, en la cama o sofá, o junto al árbol, como cuando éramos niños. Por eso hemos escrito este cuento navideño de principios del siglo XXI. Ingeniería genética, vuelos espaciales, televisión...Nadie diría que esta historia nació a partir de los Cuentos de Navidad y Reyes, de Emilia Pardo Bazán. En uno de ellos, un ser de carne y hueso acaba transformado en figurita del portal de Belén. ¿ Y si los animales del nacimiento estuviesen vivos ?
Las plazas es una novela inusual por muchos motivos. El primero y más evidente, porque en la portada descubrimos que está escrita a cuatro manos. José Miguel Desuárez y Mercedes Marcos Monfort han empleado seis años de su vida en escribir esta novela de novelas, como a ellos les gusta definirla. Una novela poblada por mas de ciento cincuenta personajes que entrecruzan sus vidas un dia de marzo de 2002 en los aledaños de una plaza imaginaria de un Madrid inventado, pero que tambien podria existir con el nombre de Barcelona, Marsella, Dublin o Bolonia. Esta pareja de escritores han creado un microcosmos donde la nocion del tiempo y del espacio desaparece para que cobren vida personajes entrañables que tambien podrian haber salido de la pluma de Miguel de Cervantes o Jacques Prevert. Las lecturas de Homero, Alfonso X el Sabio, Georges Perec, Gongora, John Dos Passos y Gabriel Garcia Marquez, les han servido de bagaje para imaginar y escribir esta novela que rompe la barrera artificial entre la literatura culta y la literatura popular, para deleitar a todos los lectores, incluyendo especialmente a los que secretamente amamos a Amelie Poulain