Nos llaman profesores, maestros, docentes, enseñantes, monitores, educadores, formadores, animadores, coachs y qué sé yo cuántas cosas más; quizá es se espera demasiado de un gremio conformado tan sólo por buenas personas. Todo un santoral de personas empeñado en conducir al alumnado hacia los objetivos que forman parte de un programa. Aconsejamos a nuestros alumnos haciendo, sin quererlo y a la postre, de madres y padres; la prueba es que acabamos cogiendoles cariño. Tratamos de infundirles valores como la convivencia, el respeto o la tolerancia, haciendo, sin intencion tampoco, de predicadores. Repetimos hasta la saciedad, como papagayos, lo importante para que quede grabado a fuego en sus discos duros. Como prestidigitadores, mostrando una mano y haciendo el truco con la otra, les engañamos para que trabajen. Les decimos lo que hay que hacer en cada momento, con galon de sargento y a voz en grito, sencillamente para que se nos oiga. Resolvemos pleitos y dictamos sentencia como los jueces. Contamos cuentos como los buenos actores, viviendolos. Les divertimos para que no se duerman y como los buenos payasos, acabamos pasandonoslo bien. Conseguimos que pique el pez como vendedores de feria. Moldeamos conductas como experimentados psicologos. Somos tambien escultores que ven la figura en la piedra sin labrar. A veces carceleros, a veces policias, tambien presos... conductores de autobus...; no queremos ser todo eso, pero, acabamos siendolo. Realmente esta es una profesion dificil, una cuerda muy enredada. Empecemos a deshacer sus nudos, vamos a sacar lo mejor de todos los librillos de cada maestrillo.
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