Toda la obra breve de Juan Benet en un solo volumen prologado por Manuel Vicent. Un título que prestigia nuestra colección Cuentos Completos, donde no podía en modo alguno faltar la obra de un autor tan vinculado a Alfaguara y tan determinante en la cultura española de los ultimos años. Maestro de los que ahora ya son maestros, Benet es quiza el autor que mas importe leer para acceder a una autentica comprension de nuestra literatura. Un libro que no puede faltar en ninguna biblioteca.
Suele entenderse por fábula un relato no necesariamente verosímil del que se desprende una útil lección. Los personajes y circunstancias en que se ven envueltos sirven para sustentar la alegoría, y la personalidad queda oscurecida por un rasgo dominante del caracter. Tales trazos prevalecen en esta obra, en la que las ilustraciones de Emma Cohen no constituyen un capitulo aparte, aunque bien pudieran serlo por su propia identidad. El unico contraste con la fabula de corte clasico estriba en la ausencia de moraleja o moral de cocina, de la que Benet ha prescindido para predicar el poder de la historieta, en cuanto antidoto del codigo.
Juan Benet (1927-1993) es una figura capital de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Era ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y ejerció esta profesión hasta el fin de sus días, pero su influencia como novelista, ensayista, narrador, autor dramatico y siempre polemico articulista sigue presente en las paginas de muchos autores contemporaneos de gran renombre, que en modo alguno ocultan su estirpe benetiana. Defensor de un alto estilo literario que siguiese la estela de los Faulkner, Proust, Conrad o Melville, se enfrento con virulencia al social-realismo imperante en su tiempo, mientras creaba una obra tan compleja como fascinante, tan dificil como sugestiva. Volveras a Region, Una tumba, Saul ante Samuel o Herrumbrosas lanzas constituyen titulos indispensables en los que se describe el espacio mitico de Region, una comarca imaginaria que bien pudiera ser la España cainita y convulsiva que el autor vivio.Una meditacion sobre Juan Benet es la primera vision de conjunto que se ofrece a los lectores sobre la vida y la obra benetianas. La personalidad de Benet, sus libros, sus polemicas, las repercusiones criticas de su trabajo son analizados en estas paginas por uno de los maximos especialistas en la labor de un escritor que quiso imprimir un giro radical en el devenir de las letras hispanas y sin duda alguna lo logro.
La acción de El aire de un crimen discurre en Región, el escenario habitual de las novelas de Benet. La fuga de dos reclutas, la aparición en un pueblo del cadáver de un desconocido, su posterior conservacion y trueque, constituyen los resortes que ponen en movimiento una serie de sucesos que por unas breves semanas alteraran la languida existencia de unos personajes sumidos en ese mortecino clima de Region, en esa aparente paz de la decadencia, rota por un insolito acontecimiento que pondra de manifiesto la reprimida violencia que late bajo su manto. Pero la adaptacion de los personajes a su habitual mutismo confinara los sucesos a los limites de la pequeña cronica local, y a la postre se correra el velo del silencio sobre las fluctuaciones de unos destinos apocados.
En el estado, de Juan Benet, fue uno de los primeros títulos aparecidos bajo el sello de Alfaguara. La obra se desarrolla en el universo misterioso del autor, poblado de referencias oníricas, donde los personajes se cruzan y se manifiestan como seres rescatados de la nada a la que quedarán condenados después. El lector es literalmente aspirado por la prosa elíptica y suntuosa del autor en un recorrido que roza la fascinación, el hipnotismo, el sentimiento de penetrar en las capas más profundas de una realidad oculta, subyacente en las historias de la auténtica y siempre opaca realidad. Dentro de la biblioteca de obras de Juan Benet, En el estado ocupa el lugar que correspondería, por su misterio y simbolismo, a los relatos más complejos de Las mil y una noches. El libro incluye un texto de Benet sobre su obra: y un prólogo de Vicente Molina-Foix y un epílogo de Javier Marías, dos de sus grandes amigos