«Un día, al irme a afeitar, vi a alguien en el espejo y me dije: "¿Este quién es?". Claro, si no había nadie más, es que tenía que ser yo. No me conocía, veía a otra persona, no entendía nada.» Este es el testimonio, en primera persona y sin ambages, de un hombre que día a día sigue luchando para sobreponerse a una enfermedad mental. De sus experiencias, sentimientos y circunstancias ha extraído unas enseñanzas que ahora comparte con nosotros en forma de fábulas y relatos. Desde mi realidad es una llamada a la vida que pide solidaridad, comprensión, paciencia y mucho cariño.