Una novela profunda, divertida, sutil y conmovedora sobre lo que significa perderse de vista a una misma en medio de las prisas del día a día y las exigencias de la maternidad.Kat es madre de dos hijos: Alex, que cada vez parece necesitarla menos, y Helli, una niña imprevisible que siempre la requiere en el momento menos oportuno. Su marido, Costas, hace meses que trabaja en Berlin y solo vuelve a casa los fines de semana, aunque precisamente este viernes debe asistir a una fiesta que celebra su empresa y no volvera.Kat elabora listas y listas de todas las cosas que tiene que hacer y asi, ademas, se recuerda a si misma que no es solo la chofer de sus hijos y la gestora de las crisis familiares. Pero hace dos semanas se detecto un bultito en el pecho y de pronto, no deja de preguntarse cual sera su legado si finalmente este resulta ser fatal.En medio del caos absoluto de un dia casi normal, casi perfecto, reiremos y lloraremos de la mano de esta mujer que se pregunta en que momento de su vida dejo de mirarse, de ser vista y se volvio invisible.
Felizia está predestinada a seguir con el negocio familiar: una modesta funeraria en un pequeño pueblo del norte de Alemania. Ya desde muy pronto su padre, hombre discreto y previsor, la introduce en la profesion. La niña tendra que habituarse enseguida a la manipulacion de cadaveres y al no menos delicado trato con los parientes del fallecido. Pese a la instruccion recibida y a los deseos paternos, la Felizia adulta abandona el nido familiar y, gracias a la habilidad adquirida para escuchar y aconsejar en los momentos de crisis, se gana la vida como pitonisa, al tiempo que la endulza con sus relaciones con los hombres, todas ellas mediatizadas por la distancia de seguridad que las pompas funebres requieren. Mareike Krugel, manejando un brillante sentido del humor, a ratos negro, a ratos profundamente humano, se presenta al publico español con una novela de deliciosa y agil lectura.
Una novela profunda, divertida, sutil y conmovedora sobre lo que significa perderse de vista a una misma en medio de las prisas del día a día y las exigencias de la maternidad. Kat es madre de dos hijos: Alex, que cada vez parece necesitarla menos, y Helli, una niña imprevisible que siempre la requiere en el momento menos oportuno. Su marido, Costas, hace meses que trabaja en Berlin y solo vuelve a casa los fines de semana, aunque precisamente este viernes debe asistir a una fiesta que celebra su empresa y no volvera. Kat elabora listas y listas de todas las cosas que tiene que hacer y asi, ademas, se recuerda a si misma que no es solo la chofer de sus hijos y la gestora de las crisis familiares. Pero hace dos semanas se detecto un bultito en el pecho y de pronto, no deja de preguntarse cual sera su legado si finalmente este resulta ser fatal. En medio del caos absoluto de un dia casi normal, casi perfecto, reiremos y lloraremos de la mano de esta mujer que se pregunta en que momento de su vida dejo de mirarse, de ser vista y se volvio invisible.