¿Tiene la educación, guardada en su interior, la semilla de la utopía? Consideramos este interrogante crucial para comenzar un nuevo siglo y un nuevo milenio. La Escuela, como servicio público a cargo del Estado, surgio en el contexto de unas determinadas coordenadas historicas y lo hizo reciclando las aspiraciones seculares del pulpito: de la doctrina moralizadora de la Iglesia que inculcaba en la mente del pueblo la existencia de un orden natural y divino compuesto de se ores y vasallos y de un mundo escindido por el azufre y el incienso, la Escuela empezo todo su mejor menester en un adoctrinamiento mas profano pero que tambien seguia reconociendo la esencia intangible e intocable de una sociedad segmentada por cuotas de poder. En la sociedad digital, en la misma sociedad donde se ha globalizado la informacion, la economia y hasta las ideologias, la Escuela y la Iglesia han abandonado sus ancestrales discursos y ya no son los conductores del pueblo. Tampoco son ya instrumentos del poder, de un poder nebuloso y difuso que es capaz, incluso, de convertir las democracias en sutiles totalitarismos, porque mantener al rebaño perplejo -en palabras de Noam Chomsky- es la ocupacion mas relevante de un poder que instrumentaliza los medios de informacion de masas y las nuevas tecnologias hasta convertirlos en eficientes narcoticos sociales surgidos de las entra as de la cultura de masas y con el inconfundible sabor a lo genuinamente americano (consumo, luego existo). Solo viendo la brecha abisal e insalvable que se abre a nuestros pies entre paises ricos y paises pobres, entre ciudadanos afortunados y ciudadanos desheredados de toda fortuna, podemos imaginarnos las revoluciones que aun nos quedan pendientes en la faz del planeta azul y que mas bien son lacras consustanciales con nuestra propia condicion humana que conflictos temporales y localizados. Las cifras de la barbarie -humanidad analfabeta, humanidad hambrienta, humanidad ensangrentada por las guerras...- fluctuan al alza como los indices bursatiles enloquecidos por la fiebre especulativa que hace -por generacion espontanea- crecer mas dinero del dinero a la vez que mas injusticia de la injusticia (una de las verdades dogmaticas del Pensamiento Unico sostiene que los parias son los unicos responsa