Alfonso X está deseoso de conseguir aliados para poder aspirar a la corona imperial alemana. Para ellos, en 1246, contacta con el rey Haakon IV de Noruega. EL fin es casar al príncipe Alfonso de Castilla, primogenito de Fernando III el Santo y la princesa Cristina. Para adiestrar a esta joven heredera, tanto en la lengua latina como en su formacion, es convocada a la corte de Bergen una monja llamada Inga. Mujer luchadora, fuerte y de caracter, sera su maestra, mentora, amiga y confidente. Sera un fiel apoyo ante las oscuras y peligrosas intrigas de los que se oponen a esta union.
"""Elephant & Castle"" (La Infanta de Castilla) es una aproximación a la figura de Leonor de Castilla y, por extensión a la historia de Inglaterra en la segunda mitad del siglo XIII. Esposa de Edward I y, como tal, reina consorte, su figura es la de una mujer culta, valiente y de criterio. Amante de los libros y de los bellos objetos, compasiva y atenta con sus sirvientes, fue, por encima de todo, mujer enamorada y madre prolífica. A pesar de ser vista por muchos de sus súbditos como una extranjera, se convirtió en el apoyo más fiel de su esposo hasta su muerte en 1290. Fue el propio Edward I, desolado por la desaparición de su ""Chère reine"", quien ordenó levantar las llamadas ""Cruces de Leonor"" en cada uno de los lugares donde se detuvo su féretro, desde Lincoln hasta llegar a Westminster, donde reposa su cuerpo. La última de ellas da nombre a un conocido lugar de Londres: Charing Cross "
"Donde el amor se esconde" es un relato intimista, de puertas para adentro, sin perder la referencia del momento expansivo y exitoso que vive el reino de Castilla y León en los años centrales del s. XIII.Interesa desvelar los manejos, los enconos mas o menos soterrados, las mezquindades y tambien la nobleza que anidan en el seno de la Corte, pero, por encima de todo, la obra es una reflexion sobre el amor en aquel tiempo, sobre la condicion de la mujer en ambitos dispares y sobre el ven-daval de musica y poesia que irrumpe en los circuitos corte-sanos de la mano de trovadores traspirenaicos y nacionales y cuyas secuelas alcanzan a los rudos ambientes castrenses a veces con cantigas de abierta obscenidad. Y aglutinandolo todo, transitando discreta entre sus paginas, la imagen olvi-dada de Juana de Ponthieu reivindica el amor que hizo sen-tir a un rey.A poco que se hurgue en nuestra historia, nos topamos inesperadamente con personajes cuya losa mas pesada es el olvido, gentes de relevancia, ya sea por sus meritos o por su propio linaje, que fueron condenadas al ostracismo de la memoria cuando no al exilio fisico. Este es el caso de Juana de Ponthieu, la segunda mujer del rey don Fernando. El Rey Santo se caso por dos veces, pero pocos guardan recuerdo de su esposa francesa. En cambio don Fernando amo pro-fundamente a Juana, quiso tenerla lo mas cerca posible du-rante sus arduas campañas por el valle del Guadalquivir, que culminaron con la rendicion de Sevilla