Corazones rotos, corazones enteros. Corazones heridos o sanos. Corazones que aman o que guardan resentimientos. Corazones cansados o corazones que creen en la vida y apuestan por ella.Los avatares de nuestro corazon llenan gran parte de nuestra vida, con su capacidad de sufrir o de gozar. O con su indiferencia. O su sin sentido.Esto tiene mucho que ver con ser mas o menos felices o desgraciados.En este sentido, este libro tiene mucho de autoayuda.Pero tiene algo mas. Dios quiso hacerse cargo de nuestras alegrias y tristezas. Sobre todo, quiso dar un sentido a lo que vivimos.Este libro, por eso, esta hecho de psicologia y de antropologia. Pero tambien de teologia, aunque no de la dificil, sino de la teologia cotidiana.Ocurre que Dios quiso tomar parte en nuestra vida. Es lo que llamamos "gracia". Ha elegido participar en nuestras penas y alegrias. No vivimos solamente por los esfuerzos y saberes humanos. Somos tambien fruto del amor gratuito de Dios, que participa en nuestra vida, cuando le abrimos desde adentro la puerta de nuestro corazon, y tambien, a veces, cuando nos parece que no lo hemos invitado. Aunque siempre va a respetar nuestra libertad.Este libro sugiere como puede resultar nuestra vida, cuyo centro es el corazon, cuando aceptamos vivir en dialogo, en equipo, con Dios. Sobre todo, cuando la vida se nos hace dura o incierta o sin sentido. Como puede resultar que dejemos la iniciativa al Protagonista, y nosotros caminemos a su lado, poniendo en juego lo que somos y tenemos.
"La lectura de este libro me hizo entender el profundo contenido humano de esta reparación. Cuando dirigimos nuestra mirada desde nuestro corazón al Corazón de Cristo, captamos hasta qué punto es su amor compasivo el que puede curarnos de todos nuestros males. El intento de reparar produce un primer resultado asombroso: somos nosotros los reparados, son nuestros corazones los que se sienten sanados por el entrañable e infinito amor de ese Corazon de Jesus. ¡Dichosos los que puedan meterse en la lectura de este libro!" Mons. Jorge Casaretto, Obispo de San Isidro