Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Magna Graecia de Catanzaro, Italia, y profesor visitante en la Universidad de Tallin, Estonia. Ha sido docente de la Universidad de Bolonia y del Instituto Universitario Europeo de Florencia. Entre sus libros más recientes pueden citarse los siguientes: «Il diritto contro se stesso» (2020), «Libertà di parola» (2021) y «Bioetica in tempi di pandemia» (2022). En esta misma Editorial es autor (con C. García Pascual) de sendos prólogos a dos obras de Hans Kelsen: «La paz por medio del derecho» (2017) y «Religión secular» (2015).
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Es posible que no haya habido en l historia un régimen más tiránico y perverso del Estado nacionalsocialista alemán. El Holocausto es su terrible legado a la humanidad y su indeleble signo de Caín. El derecho pareceria, con su sistematica, reglas y procedimientos, representar la situacion paradigmaticamente opuesta al Leviatan hitleriano. ¿Como conciliar la normalidad de las leyes con el decisionismo radical del Caudillo? ¿Como referir la inevitable pretension de justicia de un acto juridico con el desprecio de los derechos y de la dignidad de los mas debiles? ¿Como compatibilizar las garantias procedimentales con el arbitrio y la violencia? Y sin embargo hubo en la Alemania de los años terribles del gobierno de Hitler juristas famosos y cultos que teorizaron y justificaron el tercer Reich a traces de elaboradas e incluso elegantes construcciones iusfilosoficas y dogmaticas. El mas famoso de los juristas nazi es sin dudas Carl Schmitt; sin embargo es Karl Larenz uno de los mas influyentes y sinceros. Su produccion en los doce años de Hitler es poderosa e ingente, en cierta medida tambien inteligente. NO se trata como en la teoria de Schmitt de la oportunista cobertura la discrecionalidad del Caudillo, sino que hay que un diseño organico y completo de reforma del sistema juridico en sentido antiigualitario, comunitarista y autoritario. Es la modernidad juridica misma la que Larenz quiere cancelar. Pues bien, de esto trata este libro, ya que los demonios que agitaron y corrompieron a Larenz y a la gran mayoria de los juristas alemanes de su tiempo no son del todo externos a la tradicion y a la mentalidad del derecho como producto ultimo de poder y fuerza. Quizas es la modernidad juridica a la que lleva dentro de si misma venenos que el estudio de la obra jurista nazi nos permite destacar.
Este libro es una reflexión motivada por la perplejidad y el estremecimiento ante el giro experimentado por el espíritu del tiempo, un viraje en virtud del cual la tortura (práctica que, si bien durante muchos siglos mantuvo una estrecha relacion con el proceso judicial, desde la Ilustracion habia sido considerada un tabu absoluto) ha empezado a ser de nuevo aprobada, admitida como un metodo moralmente aceptable y ejercida en determinadas situaciones. Este volumen es, tambien, el resultado de una antigua obsesion sobre la atraccion del Derecho por la violencia y la fuerza. Se trata de una relacion caracterizada por su doble naturaleza: el hecho de que, por un lado, las conductas reguladas por el Derecho necesiten ser eficaces, y de que, por otro, no puedan prescindir de la pretension de justicia, provoca que la busqueda de la seguridad y la certeza, atributos tipicos del fenomeno juridico, se vea enfrentada a una encrucijada, dado que no todo puede ser consentido para lograr la eficacia y la seguridad. La tortura como practica incorporada al Derecho supone, por tanto, un desafio para la correccion y la validez que deben sustentarla y justificarla. Adicionalmente, el texto plantea una pregunta existencial que mas de una vez nos hemos hecho: ¿que seria de nosotros como seres morales ante el dolor y el mal radical, ante la figura del torturador?