Estimada clientela celebra la relevancia que la experiencia de ir de compras ha tenido y aún sigue teniendo en nuestras vidas. A caballo entre el ensayo y la crónica y en un tono que mezcla a la perfeccion el analisis con el humor y la nostalgia, este libro nos pasea por los rituales de compra que forman parte de nuestro dia a dia y en los que no siempre reparamos: probarse ropa, elegir souvenirs o acudir a la ceremonia de las rebajas. Tambien funciona como un atlas del paisaje comercial que nos lleva a recorrer grandes almacenes como Harrods, malls estadounidenses y tiendas estatales de la extinta Union Sovietica, sin olvidarse de las mercerias de barrio o el Rastro madrileño.Comprar es pertenecer al mundo de los vivos: al final de nuestro paso por el planeta habremos creado lazos afectivos hacia ciertas marcas, tiendas y pertenencias casi tan fuertes como los que sentimos hacia las canciones que nos han acompañado en nuestra vida, y esto nos lo demuestran las referencias literarias y cinematograficas que desfilan por este libro, desde Madame Bovary hasta En busca del tiempo perdido, pasando por comedias como Borat o Crimen ferpecto. Los comercios han generado tantos vinculos sociales en los nucleos urbanos como los cafes o los templos, por eso este libro es tambien un homenaje a esa gente que decidio abrir una tienda, le invento un nombre, busco un local donde albergarla y espero cada dia a que, en un acto de confianza, alguien entrase a comprar algo.Mercedes Cebrian tiene todas las cualidades que me seducen en la buena escritura: buen oido, buen diente, inteligencia y dominio natural del castellano.Hector Abad FaciolinceLa inteligencia de Mercedes Cebrian es prodigiosa. Sabe ver en una tienda el misterio de lo que somos como civilizacion y como cultura. Una maravilla de libro, sin hipocresias, sin prejuicios, solo con la mirada penetrante, con mucha nostalgia y con ternura.Manuel VilasCebrian abarca casi todo lo que cabe bajo el paraguas del ir de compras para componer este ensayo-gabinete de curiosidades que es memoria intima y colectiva, tiene humor y no teme ir a contracorriente.Aloma Rodriguez, La Lectura, El MundoHablar de ir de compras no es banal, y lo demuestra Cebrian. Pues hablar de tiendas, centros comerciales o super es hablar de nosotros. Anna Maria Iglesia, Abril, El PeriodicoUn libro que deja claro, con un estilo nostalgico pero con una importante dosis de humor, que comprar no siempre es lo mismo que ir de compras. Lo primero es un tramite. Lo segundo, a veces, una forma de vivir. Juanjo Villalba, elDiario.es
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