Vivimos tiempos de gran incertidumbre económica, política e incluso militar, con unos bancos centrales que se han erigido en estandarte del intervencionismo financiero, sustituyendo a los mercados en la fijacion de los tipos de interes del dinero, amen de esa extraña nueva economia de las criptomonedas, que ni son un activo, ni son dinero ni tienen ningun valor, aunque si precio entre los jugadores de ese casino que se ha formado en Internet. En estos procelosos tiempos que nos ha tocado vivir es preciso contrastar los fundamentos y principios sobre los que basamos nuestro analisis, huyendo de inmutabilidades que, en el fondo, no son otra cosa que un cierto grado de vagueria" intelectual. El aprendizaje de cualquier disciplina tiene que ser permanente. Tenemos que cuestionarnos siempre los fundamentos sobre los que realizamos nuestro analisis, y en particular el economico, tan variopinto, tan cambiante. La economia no es una ciencia estatica, sino dinamica y mutable, y citar aserciones de hace decadas porque le conviene al politico de turno resulta cuando menos triste. No es que los modelos matematicos, financieros o econometricos no sean utiles para analizar el mundo economico, pero no lo son si se convierten en una religion para legiones de economistas que el ultimo libro que estudiaron data de la fecha en la que le pusieron el birrete en la fiesta de fin de carrera. En Economia no existe la religion, sino los hechos. Si el sistema economico se desmorona, como ocurrio en el auo 2008, es porque se han hecho mal las cosas. La Economia, como ciencia, lo unico que necesita es que se la comprenda, se la analice y, en su caso, que se le de la libertad necesaria para buscar su propio equilibrio sin injerencias ajenas. Es por ello, por lo que creo que es necesario actualizar muchos de los conceptos con los que hemos convivido los economistas durante decadas, y no solo los conceptos, sino las relaciones entre los sujetos economicos, las reglas que rigen el comportamiento de familias y empresas, el nivel de intervencionismo de gobiernos y organismos reguladores, el equilibrio adecuado entre la libertad de mercado y el bienestar social de los individuos, etc. En las paginas de este libro voy a tratar de dar una vision personal de la situacion en la que nos encontramos y de las medidas que considero que habria que tomar para que el edificio economico que hemos construido con tanto esfuerzo desde hace muchas decadas, no se nos venga abajo como un castillo de naipes. La vision, logicamente, tendra que ser global, ya que España, aunque en muchas ocasiones nos refiramos a ella, no es ningun actor importante en la economia globalizada que tenemos, y a veces padecemos, desde hace mas de treinta años."
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