Curioso libro el Persiles. Cervantes es en él tan gran escritor como en las demás narraciones de su madurez, perq trabaja sometido a un molde que él mismo se ha impuesto como propósito, y que no es otro que el concepto admitido en su epoca de lo que ha de ser una narracion extraordinaria. No adopta ese concepto para vivirlo, al modo de Don Quijote con los libros de caballerias, pero lo toma como su verdad para escribir. La fantasia arbitraria y convencional a la que tan esforzadamente se ciñe le salta, es cierto, en pedazos a partir del momento en que sus protagonistas, cansados ellos --0 cansado el de viajar por inconsistentes islas desembarcan en una Lisboa efectiva y literal y atraviesan la Peninsula hasta el Rosellon; los personajes en dos dimensiones llegan a animarse cuando se encuentran rodeados, en tierras reales que Cervantes se sabia de memoria, por pequeños hombres y mujeres de carne y hueso, y viven entonces pequeños episodios -como el de laS falsos cautivos de Argel- que podrian figurar en el mismo Quijote. Aun dura la realidad en el rapido paso por el paisaje de Francia -``que es tan poblada, tan llana y apacible- y, mas vagamente, en la estancia final en Italia. Pero, por lo demas, solo ciertas bellisimas paginas de pura literatura destacan en la marcha lineal de una accion en que cada personaje camina inmovilizado, o poco menos, en el modo de existir y aun en el estado de espiritu que al comenzar se le atribuyo, y solo avanza al impulso de episodios exteriores, cada vez mas traidos por los pelos, cada vez mas artificialmente entrelazados para que en su creciente truculencia mantengan el interes y alcancen la apariencia de un argumento.
Fue el propio Miguel de Cervantes quien dio en llamar ejemplares a la que en realidad era la primera manifestación de novela corta en lengua castellana. Ejemplares por su composición y calidad artí