Granada, años ochenta. Corina, una niña de ocho años, vive junto a su familia en un cortijo de la Andalucía interior y pobre. Igual que en los cuentos que le cuentan a la niña, ese espacio se convertira en cruce de caminos errantes, confluencia de personas, pesares y misterios, punto de encuentro entre lo divino y lo mortal. Y sin buscarlo, en el transcurso de un año Corina despertara a las impresiones de la muerte, el amor y los secretos de la vida en una naturaleza nutricia e al mismo tiempo inclemente La premonicion de una muerte en la familia sera la llave que fuerce su percepcion. Esa amenaza, como una carga solitaria, marcara el contraste entre su universo familiar, cerrado y seguro, y el exterior, prometedor y rico, pero tambien inquietante.