El presente libro, tal y como señala Juan Ignacio Pozo en el prólogo, es un libro útil para los psicólogos evolutivos y del aprendizaje, educadores, padres, maestros de ciencias y de otras materias todos ellos interesados en entender como cambia el conocimiento. Este libro se ocupa del cambio conceptual, es decir, de como evolucionan los conceptos que tienen las personas en un area determinada asi como los procesos psicologicos que subyacen a dicha evolucion. Mas concretamente se ocupa de conocer la evolucion que presentan las teorias de un grupo de niños y adolescentes acerca de la expansion del aire debido a un cambio de temperatura y analizar la persistencia y cambios que sufren estas teorias acerca de los conceptos de aire y calor de esos mismos sujetos.
Durante el siglo XX, proporcionalmente al aumento del conocimiento científico, han proliferado los productos de difusión del mismo. Nunca antes las personas comunes, los que no son expertos, habían tenido a su alcance tantos recursos para comprender el quehacer de los cientificos y de la ciencia. Esta situacion plantea algunas inquietudes en las instituciones formales: ¿Que hacer con la ciencia escolar? ¿Que sentido tiene hoy priorizar en las aulas la transmision de informacion contenida en videos, libros, periodicos, museos y exposiciones? ¿Puede la educacion reglada reacomodar su tradicion, integrando los recursos de la difusion cientifica a sus practicas? Este libro se propone mostrar como la ciencia escolar que participa y contribuye a enriquecer la cultura cientifica no puede competir con el cine, los museos, la television, las revistas e Internet. Debe hacer otras cosas. Pero ¿que cosas? El problema es muy complejo y requiere diferentes orientaciones para aproximarse honestamente a el. Una de las virtudes de este texto es reunir a un grupo de autores que coinciden en percibir la dificultad de enseñar ciencias hoy, pero que adoptan enfoques y analisis diferentes a la hora de afrontarla. Estas diferencias, sin embargo, no impiden un interes comun: averiguar que favorece una aproximacion consciente a la cultura cientifica y que la dificulta, tanto desde las aulas como fuera de ellas. En este sentido encontramos cuatro ideas ampliamente aceptadas: uno, la ciencia escolar puede mejorar si se conocen las dificultades intrinsecas de su aprendizaje; dos, el diseño de los entornos de aprendizaje influye en su exito; tres, sin hablar y usar los lenguajes de la ciencia no se puede aprender ciencia; y cuatro, es conveniente conocer algunas restricciones que el sistema cognitivo humano opone al aprendizaje de las ciencias. Compilacion de Montse Benlloch.