Semana tras semana, durante tres años, la voz de MONSEÑOR ROMERO resonó por todo El Salvador, condenando asesinatos y torturas y exhortando al pueblo a trabajar por la paz y el perdón y por una sociedad mas justa. A traves de la emisora archidiocesana, el pais entero estaba pendiente de sus palabras. Sin falta, los domingos por la mañana su voz resonaba por la radio: se escuchaba en todas partes, sobre todo en los barrios pobres y en las aldeas campesinas. Su excepcional elocuencia no consistia en la redaccion de elegantes sermones, sino en hablar directamente a sus oyentes acerca de la propia vida que ellos conocian: la vida de los pobres, cuyo sufrimiento "toca el corazon mismo de Dios". La mayoria de los salvadoreños son pobres. Y eran mayormente los pobres quienes los domingos a las 8 de la mañana llenaban la catedral para asistir a la misa de Monseñor: y eran los pobres quienes lo rodeaban con ocasion de sus visitas a los mas remotos pueblecitos de su diocesis.Pero gente de todas clase afirma que la presencia y las palabras de Romero daban nuevo vigor a su fe. El, a su vez, veia su propia fe vigorizada por el eco que encontraba en el pueblo. Esta seleccion del pensamiento de MONSEÑOR ROMERO se ha hecho para que otros se encuentren con la fuerza de su fe y el impacto de s