Existen, sin duda, grandes tratados de Medicina en los que todos hemos aprendido y, más recientemente, han visto la luz los tratados de Medicina de Urgencias en los que se exponen con amplitud y profundidad los diversos temas que configuran la materia médica de esta especialidad. Todos sabemos, no obstante, que tal vez sea la asistencia de urgencia la principal actividad médica en que los casos no sean demasiado parecidos a los que se explica en estos grandes libros. En efecto, los procesos se presentan de una manera variopinta y cambiante, en tanto, en cuestión de minutos, el estado clínico de los pacientes pueden variar muy sustancialmente. Hay más. Las características que concurren en este tipo de ejercicio profesional en nuestro país, hacen que casi cada hospital haya desarrollado al paso del tiempo una peculiar y específica manera de ser, unas formas de actuar muchas veces condicionadas por cuestiones relacionadas con la arquitectura, los recursos materiales y humanos de los Servicios de Urgencias y, en muchos casos, del propio hospital en su conjunto.