El Señor de Constantine es una trilogía del autor escocés Robert Barrier. La primera parte, La llegada del Senescal, se ha publicado en la colección Ferrara con el nº 1. Presentamos ahora la segunda parte, El reino unificado de Escocia, donde se desvelan buena parte de los misterios que habían quedado planteados en la obra anterior. La acción transcurre en un lejano planeta llamado Promisión, que fue primero terraformado y más tarde colonizado por una nave que llevaba a bordo un contingente de colonos británicos de procedencia mayoritariamente escocesa. La destrucción de la nave y una guerra fraticida hacen que la colonia retroceda culturalmente hasta una época equivalente a los inicios de la revolución industrial y quede olvidada del resto de la civilización universal. La "panhumanidad" redescubre el planeta muchos años más tarde y envía a un agente, Tomás de Constantine, para que determine si la civilización de Promisión está madura para integrarse de nuevo en la corriente cultural galáctica. El agente queda atrapado en la magia particular del planeta, en el que prospera una peculiar forma social completamente diferente de la panhumana. Muchos intereses confluyen en Promisión y el más importante está relacionado con los hechos acaecidos en la nave colonizadora: "Nueva Escocia Avanzada Internacional" de la que apenas quedan unos restos enterrados en los hielos perpetuos del continente austral. En Promisión, un planeta con no demasiados habitantes, existen diversos reinos, entre ellos Nueva Escocia, cuyos reyes son los descendientes de Robert McGregor, el primer capitán de la nave colonizadora. Una leyenda, largamente acariciada, anuncia la llegada de un Senescal, cuyo hijo sería el futuro Rey de las Tierras Unificadas de Escocia. Este es el escenario en el que, Tomás, se ve profundamente involucrado.
La Llegada del Senescal es la primera parte de la trilogía El Señor de Constantine, una de las obras más maduras del autor escocés Robert Barrier, biólogo y profesor de la Universidad de Edimburgo. Esta trilogía forma parte del conjunto de obras pertenecientes al ciclo Ferrara. Se trata de un complejo de ocho planetas: Mendietta, Procteo, Ássua, Solomon, planeta donde la vida transcurre en el subsuelo, Comodaris, Conrad, Démeter y Palamedes. En todos ellos existe un común denominador, que podría definirse como heredero de un cierto carácter latino de las costumbres, con gobiernos locales que tienen amplias atribuciones, aunque todos pertenecen a la Federación Panhumana. La panhumanidad está constituida por cuatro inteligencias distintas: la humana biológica, el estanton, el broderik-harley y la ceta. El estanton y el broderik-harley son dos tipos distintos de IA (inteligencia artificial), la ceta es una nave estelar inteligente. La panhumanidad se ha extendido, siempre a velocidades sublumínicas, por un pequeño sector de la galaxía denominado BOC (Brazo de Orión Colonizado). Cuando una nave colonizadora llega a un planeta colonizable, instala en las afueras del sistema solar una puerta Fusinika, que permite realizar viajes hiperlumínicos entre puertas mediante la creación de una singularidad. En las postrimerías del tercer milenio, una nave panhumana coloniza un planeta del sistema Drade llamado Promisión. Los colonizadores pierden contacto con la metrópoli debido a la irrupción de una guerra colonial, y la civilización instaurada retrocede debido a causas internas, originándose un sistema social pretecnológico muy peculiar. Al cabo de mil ochocientos años, la panhumanidad redescubre el planeta y declara una moratoria para preservar su especial cultura. Se envía a un agente, Tomás de Constantine, para que informe sobre las posibilidades de incorporar el planeta a la corriente cultural panhumana. Pero algo ocurre en el planeta que despierta la codicia de una de las más importantes corporaciones panhumanas.