En la ciudad de Antioquía, la capital griega de los grandes orfebres de la plata, el joven Basilio es vendido por su padre a un rico comerciante para que pueda seguir desarrollando sus dotes como escultor. El mercader lo adoptara siguiemdo el procedimiento marcado por la Ley de las Doce Tablas. Tras la muerte de su padre adoptivo, el hermano de este desposee injustamente de su herencia a Basilio, quien es vendido como esclavo.