¡Sólo por opinar entras en el sorteo mensual de tres tarjetas regalo valoradas en 20€*!
(1) comentario
(1)
(0)
(0)
(0)
(0)
1 opiniones de usuarios
FRANCISCO CABALLERO TRUJILLO
08/03/2026
Tapa blanda
"Últimas tardes con Teresa", Juan Marsé 1966, es, sin duda, una de las mejores novelas españolas del siglo XX. Para mí ha sido una segunda lectura y me ha gustado mucho más que la primera vez. Marsé es inconmensurable. Un mago de la palabra que te sumerge en sus ambientes, en sus atmósferas y te deja impresionado con su verbo acertado y preciso. Es un viaje a la Barcelona de 1955 y 1956 en dos mundos enfrentados, él de Teresa, él de la alta burguesía acomodada catalana; y él de Manolo "el Pijoaparte", él de un barrio de inmigrantes andaluces y murcianos, el Carmelo. Murciano es el apelativo que recibían los emigrantes del sur en Cataluña en esa época. Uno de esos barrios que rozaban la marginalidad y donde la delincuencia y el trapicheo era su " modus vivendi". Esos mundos aparentemente lejanos y aislados comienzan a interrelacionarse cuando la casualidad pone a la inconformista Teresa, una estudiante con casa de lujo y torre en Blanes, en la Costa Brava; en contacto con Manolo carne de lumpen. La aspiración de Manolo es abandonar su marginalidad y sus complejos. Es su obsesión y su razón de ser. En su cotidianeidad están "el Cardenal" y su sobrina "la Jeringa", es en cuya casa, donde desarrolla y entrega los frutos de sus hurtos y robos en su vida transgresora y delincuente. Ese ansía de huida de ese mundo le lleva a buscar otras relaciones y en una de esas ocasiones como decía Mecano se coló en una fiesta y comienza un flirteo y un baile al borde de la navaja con un mundo que no es el suyo. Su intromisión en ese ambiente parece fortalecida pero ojo porque no es oro todo lo que reluce... El viaje a la infancia de Manolo en Ronda nos conduce a sus antecedentes, a sus orígenes y te vuelve más condescendiente con él. Te das cuenta de que el destino no ha sido generoso con él y que planteó su vida como una huida. Y eso le lleva a Barcelona en busca de su hermanastro. El equívoco y la confusión le llevara a una situación en que será un cazador cazado por las circunstancias y por las reglas de un mundo que prescribe líneas paralelas y no perpendiculares. Hay muchas temas encubiertos que aparecen "sotto voce" en el texto como la "velada homosexualidad" de uno de los pretendientes de Teresa que planea en el texto aunque no se hable claramente de ella, la lucha de clases y los movimientos universitarios que se cocían en la capital catalana en la época. La mirada que Marsé deja caer sobre los personajes no es condescendiente. Más bien es inquisitiva y no deja títere con cabeza. Los personajes sacan lo peor de sí mismos. Una mirada que desmenuza la vida y el entorno de cada protagonista. La novela tiene pasajes increíbles. El inicio con la descripción de un evento popular recuerda mucho a la canción "Fiesta" de Serrat. Un pasaje inicial que es francamente inmejorable. El concepto de "ocio embalsamado" es brutal y hace referencia a la rutina, a ese ocio preestablecido, enconsertado y delimitado que no deja un resquicio a la sorpresa. Hay varios momentos en que la acción te deja sin habla y te sorprende muchísimo. Una obra imprescindible que hay que leer y disfrutar.