Hay mujeres que no necesitan levantar la voz para que las escuchen. Pero Clara Salat la eleva cuando es necesario; se hace oír según la situación y no duda en hablar alto. Tiene un carácter poco común: se hace visible, es un perfil templado.
La protagonista fue madre muy joven. Con apenas doce años fue trasladada a un orfanato en Algeciras, donde conoció a José Salat, con quien tuvo tres hijos. José Salat era un narco en el cabo de Algeciras, el padrino del clan Salat. Acaba asesinado por los Terese, dejando a Clara sola y rodeada de enemigos poderosos. Años después, con sus hijos ya mayores, la viuda de José Salat elige Valencia para volver a empezar. Escapa de Algeciras como una estratega sin ejército, empujada por una necesidad urgente, huyendo de la familia que mató a su marido y eligiendo el narcotráfico como única vía de supervivencia. En la capital valenciana, con el paso del tiempo, se convierte en una mujer poderosa y, además, en una matriarca por convicción. Los Terese, una familia engreída y vanidosa, codiciosa del control total del tráfico en el cabo de Algeciras, eran conocidos por su maldad y sus cobardes estratagemas. Tras quedar viuda, Clara no pidió apoyo a nadie: se marchó porque tuvo que hacerlo.
En 1999 llega a Valencia con sus hijos y uno en camino. Allí, a lo largo de décadas, logra contener y concentrar poder y control en los barrios más duros de la ciudad, donde lo ilegal se mezcla con lo cotidiano y la lealtad se gana cada día. Para Clara Salat, Valencia es una ciudad comprimida. Maneja su entorno como quien cose una prenda a medida, con la precisión de un reloj suizo, firmeza, estilo e intención. Es una mujer tranquila. Lo que comenzó como una huida acabó convirtiéndose en la continuidad de un clan: el clan Salat. En un barrio marcado por las drogas, la violencia, el tráfico y los rumores, y ante una necesidad urgente de protección y control para la convivencia, Clara impone su orden donde nadie más se atreve. Pero cuando el pasado regresa disfrazado de tragedia y el presente amenaza con desbordarse —un asesinato, una funeraria bajo sospecha, una tienda esotérica que esconde más de lo que muestra—, todo lo que ha construido podría venirse abajo.
Esta novela es mucho más que una historia de crimen. Es la crónica de una mujer que nunca pidió permiso para sobrevivir, una figura de barrio que, sin proponérselo, se convierte en referente. Una historia coral donde cada personaje —desde un abogado desbordado hasta una adolescente con una orden de niñera, pasando por una amiga que enviuda como ella, sola con una niña y un negocio que sacar adelante— encuentra su lugar. Clara Salat halla el suyo en la tienda de costura donde inicia su negocio, una tela que hilvana día tras día.
Clero, políticos y el nexo entre Madrid, Algeciras y Valencia se entrelazan en una trama de secretos ocultos, donde vivir al día es una montaña rusa y donde ahora surgen incluso enemigos en Irán.
Bienvenidos al clan Salat, los «padre nuestro»