Lucrecia y Cornelia representan a la perfecci��n las costumbres inmemoriales, el honor y la nobleza de Roma, el respeto por los mores maiorum, y su ejemplo confirma la legitimaci��n de un sistema de valores basado en la desigualdad econ��mica, la subordinaci��n social y la participaci��n en el cursus honorum tan s��lo de los m��s privilegiados.Nuestro an��lisis se ha centrado en el aspecto jur��dico propio de cada etapa del derecho romano en el que las protagonistas de la historia romana llevan a cabo su proyecto vital de la mejor forma posible, con divergencias claras en la forma en la que el ius se desarrollaba de acuerdo con la ��poca vivida. De este modo, veremos c��mo Lucrecia ten��a una existencia marcada profundamente por los mores maiorum, aunque en el momento de concitar a su favor el apoyo de sus familiares despu��s de su violaci��n, y ante la duda por una posible condena por adulterio 9, convoque ella misma el iudicium domesticum (...)El episodio de la violaci��n de Lucrecia y su aceptaci��n ��por causa de miedo��, por el temor a no poder defender el honor familiar, bien podr��a considerase como remoto antecedente de la actio quod metus causa, acci��n pretoria introducida hacia el a��o 80 a.C. por el pretor Octavio para proteger a la v��ctima de un acto de violencia o metus, dirigida contra el autor de tal violencia o miedo.Cornelia es la protagonista del siguiente episodio referido a una mujer ejemplar al servicio de la Rep��blica romana. Un modelo para el resto de las matronas romanas.��La necesidad de cohonestar correctamente la vida intelectual de la ilustre matrona con su inter��s por la vida pol��tica de la Rep��blica romana, el conocimiento sobre las vicisitudes y guerras intestinas entre las ��lites y la plebe, la educaci��n esmerada de sus hijos y los proyectos legislativos de los mismos, tantas veces rechazados, nos ha obligado a traer a colaci��n los instrumentos jur��dicos necesarios para la perfecta comprensi��n de la posici��n de Cornelia en el mundo romano. De ah�� el an��lisis de la lex Voconia, lex Oppia, y edictum de adtemptata pudicitia como fuentes del derecho de la ��poca, entre otras, que se deben conocer para poder entender correctamente la posici��n de Cornelia (...)El simbolismo de Lucrecia y Cornelia, el ejemplo de ambas en la memoria colectiva romana, ha constru��do su leyenda, ha contribuido al perenne recuerdo por parte de los romanos de diferentes etapas, muchas muy distantes unas de otras, pero que han sabido demostrar el respeto y admiraci��n por dos mujeres ��nicas e irrepetibles de acuerdo con la tradici��n. Y ese es nuestro empe��o, desgranar cada una de sus historias, sus leyendas, sus verdades e invenciones, su situaci��n jur��dica, su participaci��n en la sociedad patriarcal a la que pertenec��an, sus vivencias y deseos, pero tambi��n sus miedos y terrores, hasta llegar a imbuirnos del esp��ritu de cada una de ellas. Y con esta intenci��n hemos dedicado nuestro esfuerzo, sabiendo que el ius no les era propicio en aquel momento de la historia, pero que a��n as�� adquirieron su status de protagonistas indiscutibles de la Rep��blica romana, para mayor gloria.