Es con una mezcla de profundo respeto y entusiasmo presentar este volumen fruto de años de colaboración e investigación con los compañeros del grupo de investigación del que ya poseemos más de doscientas publicaciones científicas, 60 de ellas catalogadas en Web of Science y más 30 en Scopus. Esta publicación marca no solo un hito en el grupo de investigación, sino, lo que es más crucial, un punto de inflexión en el derrotero conceptual de la disciplina de la Neuromotricidad. Este libro nace de una convicción y de una necesidad urgente: la de dotar a esta disciplina de la arquitectura intelectual y la precisión terminológica que su intrínseca complejidad requiere y merece. Vivimos en la era de la neuro-eclosión". El prefijo, otrora reservado a círculos muy especializados de la medicina y la biología, ha permeado la pedagogía, la psicología y, por supuesto, la motricidad. Esta bienvenida apertura ha catalizado, sin embargo, un fenómeno que debemos abordar con discernimiento: la confusión disciplinar. Asistimos a una proliferación de prácticas que, bajo el paraguas de la Neuromotricidad, corren el riesgo de vaciarla de su contenido esencial, diluyéndola en categorías preexistentes o, peor aún, reduciéndola a un mero adendum discursivo. Permítaseme, pues, emplear este espacio para una indispensable labor de clarificación conceptual. El desiderátum de este volumen no es reformular lo ya conocido, sino trazar fronteras epistemológicas claras. La primera y más persistente falacia conceptual que deseamos desmantelar es la noción de que Neuromotricidad es simplemente hacer movimiento y hablar del cerebro. Esta perspectiva ingenua trivializa dos décadas de investigación en control motor, aprendizaje y plasticidad. La mera mención de la corteza, el cerebelo o los ganglios basales no convierte una clase de educación física o una sesión de rehabilitación en una intervención neuromotriz. Lo que distingue a nuestra disciplina no es el nomenclátor, sino la praxis profundamente fundamentada en la doble tarea con una importancia única en el lenguaje. La Neuromotricidad exige una comprensión mecanicista de los procesos subyacentes que perfectamente detalló Andreu-Cabrera y Romero-Naranjo en 2021. Requiere que la actividad propuesta sea explícitamente diseñada para modular una función neural específica: la integración sensorial, la anticipación predictiva, la inhibición ejecutiva del movimiento o la optimización de los circuitos de feedforward y feedback. El profesional de la Neuromotricidad no solo observa un movimiento, sino que infiere y busca activar el circuito neural que lo sustenta, modificando las variables ambientales o de la tarea con una precisión quirúrgica basada en la evidencia neurocientífica. Sin esta intencionalidad fundamentada y este rigor analítico, el ejercicio es, sencillamente, movimiento con un comentario neurocientífico tangencial. La segunda gran confusión, que requiere una delimitación particularmente sensible, concierne a la Psicomotricidad. Afirmamos con vehemencia que Neuromotricidad no es hacer Psicomotricidad y hablar del cerebro. La Psicomotricidad, una disciplina venerable y de vasto alcance históricohumanístico, se centra tradicionalmente en la globalidad del ser, integrando la dimensión afectiva, relacional, simbólica y motriz. Su foco es la expresión del ser a través del cuerpo y su relación con el mundo, abordando a menudo el esquema corporal y la lat...