Las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936, conocidas como las del Frente Popular, han sido señaladas con un nombre que, más que describirlas, ha servido para alimentar suspicacias. La sospecha de fraude que vertieron los sublevados y la posterior dictadura convirtio aquella victoria legitima en una sombra util para su propio relato. A pesar del tiempo transcurrido, aquel proceso electoral y sus consecuencias siguen encendiendo estudios, debates y conversaciones en la calle. Tampoco faltan voces que, bajo una neutralidad autoproclamada, descalifican cualquier lectura que no se ajuste a su particular punto medio, sin advertir que con esa pretendida equidistancia tambien se esta tomando partido. La Historia exige comprender, no absolver ni condenar. Este libro nace de esa voluntad: rodear los hechos, mirarlos desde todos los angulos y devolverles su sentido sin filtros ni consignas.Carmelo Romero es historiador y escritor, ha dedicado buena parte de sus publicaciones a cuestiones electorales, con especial atencion a las relaciones de poder en las distintas coyunturas.
Hoy, como ayer, la izquierda, en la búsqueda eterna de la justicia social, debe tener una sólida base moral que entienda que un mundo sustentado en el sufrimiento de los nadie y en la lucha del último contra el penultimo es un mundo intencionadamente mal hecho, fruto de muchas derrotas, en el que nada es casual. Si la historia nos habla de una realidad de libres y esclavos, de opresores y oprimidos, de eternos antagonismos, debemos decir sin pudor que la historia es una lucha eterna y cambiante de clases en la que el control siempre ha sido negado a los mismos. El propio Marx dijo una vez yo no soy marxista y es necesario dudar de todo. Con estas frases parecia invitarnos a no fosilizar su diagnostico que, aunque valido hoy, esta sujeto a constantes cambios presentes y venideros. La izquierda debe ser y es mucho mas que sus partidos o sus lideres politicos. Ni unas siglas ni un lider deben erigirse en salvadores o redentores de causas o patrias como ha venido sucediendo los ultimos cien años. La izquierda debe luchar por garantizar vidas que merezcan la pena ser vividas. Vidas en las que sea el trabajo lo que cree riqueza y no el dinero. Vidas en las que triunfen el talento y la inteligencia, y no el abuso y la ley del mas fuerte. Vidas en las que todos tengan todo sin quitar nada a nadie, en las que importe mas el como y el por que que el donde y el quien.Gabriel Rufian es diputado desde 2016 por Barcelona del Grupo de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados.