En una pequeña isla existe un buzón en el que solo se admiten cartas de amor. Una historia real sobre el poder de la imaginación.Había una vez un hombre de espíritu excéntrico y bohemio que vivía en una pequeña ciudad en la isla de La Palma. Se hacia llamar El Conde de Velhoco, y muchos veneraban su reino imaginario, sus ideas y su manera fascinante de ver la vida. Un dia, harto de recibir facturas, el Conde escribio sobre su buzon las palabras Solo cartas de amor en señal de protesta por tanta burocracia. Al poco tiempo, ante la sorpresa de los habitantes de la casa, empezaron a llegar decenas de cartas de lugareños y extranjeros relatando sus pasiones y sus penas. De eso hace mas de diez años y nunca han dejado de llegar.Una historia tan real como increible y emocionante sobre un hombre, Angel Greses, que sabia mirar el mundo con ojos magicos y consiguio contagiar de su hechizo a los habitantes de una isla, a su familia y a miles de personas que, rebelandose a lo anodino, en contra de lo esperado, decidieron compartir sus emociones mas intimas con un desconocido a traves de una pequeña ranura. En estas paginas, Guadalupe Greses hace un maravilloso ejercicio narrativo que es a la vez un homenaje al hombre, al mito que queda tras la muerte y al padre que fue.El cartero pasaba, sonreia al ver el mensaje si no estaba su mente soterrada por otros menesteres, y, acto seguido, procedia a atiborrarlo de papeles sin remordimiento, cumpliendo con su deber. ¿Que otra cosa iba a hacer? La unica diferencia era que, entre tanta miseria, de vez en cuando -muy de vez en cuando- aparecia una carta de amor anonima como una flor que brota repentina en medio de un vertedero.Reseñas:Es una hermosa historia que llena de sentido las lagunas de romanticismo e inquietud literaria que uno tiene.Eldiario.es Un proyecto convertido en lugar de peregrinacion.El periodico de España
¿Es España un país racista? Este libro nace con la intención de quebrar el relato que omite la historia racial de España a la vez que plantea una nueva narrativa que honre la memoria de las personas asesinadas y nombre como verdadera causa estructural algo que condiciona nuestro presente: el racismo. Sus autores, activistas antirracistas, feministas, decoloniales y de izquierdas, escriben desde el dolor y la ira de la vivencia propia, desde un fuerte sentimiento de justicia y reparacion, con el afan de encontrar actuaciones legales y politicas que impidan o al menos dificulten que el racismo siga matando e hiriendo sus vidas, que los racistas dejen de salir impunes y sus victimas encuentren justicia, reparacion y garantias de no repeticion.
Un canto a la supervivencia cotidiana y a la risa como acto de resistencia frente al vértigo del tiempo y la modernidad.Una crónica humorística y entrañable sobre la vida moderna desde la perspectiva de un hombre que se siente fuera de epoca. Con un estilo agil, cargado de ironia, ternura y lucidez, Pedro Herrero (el Artivista) convierte cada escena en un espejo comico y melancolico donde el humor se mezcla con la nostalgia y la critica social, construyendo un retrato coral de una generacion que ha sobrevivido al VHS, al Omeprazol y a TikTok sin perder la capacidad de reirse de si misma. Escenas de la vida cotidiana de quienes superan la frontera de los cuarenta/cincuenta y descubren que el mundo moderno avanza mas rapido de lo que uno puede adaptarse.Soy un brontosaurio es un alegato por recuperar lo humano, desacelerar, reirse de uno mismo y cuestionar con inteligencia (y cariño) lo ridiculo del mundo contemporaneo. Mas que un libro de humor, es una radiografia emocional del ser humano actual: un canto a la supervivencia cotidiana y a la risa como acto de resistencia frente al vertigo del tiempo y la modernidad.