Nada tiene que ver el dolor con el dolor / nada tiene que ver la desesperación con la desesperación / Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas / No hay nombres en la zona muda, dejó escrito Enrique Lihn en el primer poema de ese libro-testamento que fue su último poemario Diario de muerte (1989). Pero a pesar de esa falta nominal, de ese vacío, escribimos; escribió Enrique Lihn hasta el último suspiro y ha escrito Luis Miguel Rabanal bajo la sombra del dolor y la desesperación, esas palabras viciadas, aquí por la pérdida de su madre, pero también enfermedad y memoria, dolor y adioses y muerte son varios de los elementos que organizan, bien a su pesar, las maquinaciones de Mortajas, uno de sus últimos libros, de 2009, donde escribió: ...es la hora de coincidir / con lo extraño y musitar / lo innombrable. Pero si en Mortajas la mirada se pone sobre el que habla y lo que le rodea (suponemos que en un hospital) y las palabras y los versos se adelgazan en un esfuerzo de síntesis y concisión considerable, en A la que falta las palabras se expanden, las metáforas se multiplican...
Javier Gil Martín, fragmento del epílogo.
Ficha técnica
Editorial: Origami
ISBN: 9788494155109
Idioma: Castellano
Número de páginas: 82
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 02/10/2014
Año de edición: 2014
Plaza de edición: Jerez
Especificaciones del producto
Escrito por LUIS MIGUEL RABANAL
Miguel Nació en Riello, León, en 1957 y reside actualmente en Asturias. Su obra poética publicada consta de los siguientes títulos: Variaciones, 1977; Obdulia azul, 1980; Labios de la locura, 1983 Premio Ana de Valle; Cuaderno de junio, 1984; Rená, a solas con nosotros, 1984; Palabras para Obdulia, 1985; (Técnicas) para abrazar un oscuro nombre, Premio José Luis Núñez; La memoria buscando sus disfraces, 1986; O podríamos amarnos sin que nadie se entere, 1989 Premio Leonor; Libro de citas, 1993 Premio Cálamo de poesía erótica; Cáncer de invierno, 1998 Premio Provincia; La última vez, 2000. Desde entonces, nada reseñable. Bueno, sí: una tetraplejia, más palabras para olvidar, bastante dolor...