«Cuando leo el catecismo del concilio de Trento, me da la impresión de que no tengo nada en común con la religión que en él se expone. Cuando leo el Nuevo Testamento, los místicos, la liturgia, cuando veo celebrar misa, siento con alguna forma de certeza que esa fe es la mía o, más exactamente, que sería la mía sin la distancia que entre ella y yo pone mi imperfección...» Así comienza la carta que, dirigida al dominico Jean Couturier, empezó a redactar Simone Weil en septiembre de 1942. Encuadernación: Rústica.
Ficha técnica
Traductor: Maria Tabuyo
Prologuista: Agustin Lopez
Editorial: Trotta
ISBN: 9788481642650
Idioma: Castellano
Número de páginas: 72
Tiempo de lectura:
1h 37m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 16/11/1998
Año de edición: 1998
Plaza de edición: Madrid
Alto: 20.0 cm
Ancho: 12.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Simone Weil
Descrita por Albert Camus como «el único gran espíritu de nuestro tiempo», la filósofa, activista y mística francesa Simone Weil (París, 1909), nació en el seno de una familia agnóstica de procedencia judía. Tras estudiar filosofía y literatura clásica, ejerció la docencia en diferentes liceos hasta finales de 1934, cuando abandonó por un tiempo la enseñanza para trabajar en la fábrica deRenault y como obrera agrícola en Marsella. Fue pacifista declarada y sindicalista revolucionaria. Formó parte de la Columna Durruti durante la Guerra Civil Española. A consecuencia de la ocupación alemana, abandona París junto a sus padres y se exilia en Reino Unido. Enferma de tuberculosis, murió en el sanatorio de Ashford, cerca de Londres, en 1943.