Las grandes catástrofes nucleares que han marcado nuestra historia reciente, desde las intencionadas de Hiroshima y Nagasaki hasta los accidentes de Fukushima o Chernóbil, han dejado una huella inde¬leble no solo en la memoria política y científica del siglo XX, sino también en su imaginario poético. Frente a la devastación que supone la radiación, la mutación y el silencio que en ocasiones ha seguido a la hecatombe, la literatura ha ofrecido un espacio de duelo, denun¬cia y reflexión sobre los límites de lo humano y lo natural. Con todo el conocimiento de un experto en la materia como Gonzalo Jiménez Varas, profesor de Ingeniería Nuclear en la Universidad Politécnica de Madrid, aunque también estudioso de la literatura contemporá¬nea, tocado además por el don de la poesía, este libro se sitúa en una larga tradición poética o ecopoética de la narrativa del desastre. Los poemas de Chernóbil: zona de exclusión (Maresía, 2026) se muestran cercanos a los detalles de su desarrollo porque están escritos por al¬guien que ha pasado años estudiándolos. No hay sino oxímoron desde la concepción misma de esta obra, que logra la belleza mirándose al espejo de la destrucción. Lo ominoso y la hermosura se dan la mano en estas páginas. El desastre no es solo un acontecimiento histórico, sino una forma de habitar el mundo después del fin. En una época como la nuestra, marcada por nuevas crisis energéticas y climáticas, este libro nos recuerda que el lenguaje sigue emulando un territorio radi