Cuando Conor Niland tenía dieciséis años, fue elegido para pelotear con Serena Williams en la célebre academia de Nick Bollettieri, en Florida. Conor, el número 1 júnior de Irlanda, lidiaba con la morriña; Serena, que tenía su misma edad, ya era dueña de una mansión junto a las instalaciones. Niland sabe bien lo que se siente cuando Roger Federer entra en el vestuario ("¡Ciao, bonjour, hello!") y ha vivido la experiencia de enfrentarse a Novak Djokovic en la pista de tenis más grande del mundo... mientras sufría una intoxicación alimentaria. Sin embargo, nunca llegó a la cima. Se curtió en los circuitos Futures y Challenger, esos brutales círculos del infierno para quienes habitan fuera del top 100 del ranking mundial, donde las victorias a menudo solo sirven para sufragar la cuenta del hotel o costear un billete de avión hacia el siguiente torneo. "Contra las cuerdas" nos sumerge en un mundo oculto y fascinante donde un puñado de jugadores millonarios escoltados por entrenadores y fisioterapeutas comparten escenario con profesionales solitarios que se dejan la piel para asomar la cabeza en los torneos de la ATP y los Grand Slams.