Este libro es una exploración radical de la memoria afectiva y corporal, escrita desde un lugar donde el lenguaje todavía no se ha domesticado del todo. Sus poemas avanzan como una marea verbal en la que el deseo, la infancia, la violencia, el amor y la pérdida se entrelazan sin jerarquías ni concesiones. Hay en ellos una voluntad de exceso que no busca deslumbrar, sino decir hasta el fondo.El autor trabaja con una lengua torrencial, rica en imágenes orgánicas, animales y minerales, que remite tanto a la tradición bíblica y barroca como a una sensibilidad contemporánea profundamente física. El poema se convierte aquí en espacio de fricción: entre el cuidado y la herida, entre la ternura y la devastación, entre la necesidad de protección y la pulsión de abandono.No estamos ante un libro de poemas aislados, sino ante un continuum emocional y verbal, donde cada texto arrastra al siguiente como una resaca persistente. La voz poética se expone sin ironía ni distancia, consciente de que escribir es también una forma de perderse. El poemario nos ofrece una experiencia intensa de lectura: la de acompañar a una voz que se atreve a atravesar la nostalgia, el deseo y el miedo sin rebajar su temperatura.