Sinopsis de DAME DE BEBER. DIOS EN EL CORAZON DEL HOMBRE
La sed de Cristo es propiamente la nuestra . Para recibir el «don de Dios» de la «gracia» o del «agua viva» (Jn 4, 10), solo necesitamos tener sed. Empezaré a sentir esta sed de autenticidad y amor, cuando descubra a Cristo esperándome en mi pobreza y en la de mis hermanos.